(Lara’s theme from Doctor Zhivago)
Últimamente oigo a amigos, compañeros, conocidos y demás grados en la escala amistosa decir frases tipo Tengo el día rimember, es decir, el día remember, el día de recordar eventos, anécdotas, momentos, emociones, bla bla bla pasados. Será el otoño, será, será, que nos llena las calles de hojas, que nos deja vientos que dicen todo pasa y todo queda, pero lo nuestro pasar, y que nos da días con cierto color especial.
No soy especialmente melancólica y no soy especialmente otoñal, los días rimember no me pegan en el sentido de que la cabeza me suele funcionar a base de equiparaciones como al personaje Jane Marple de Agatha Christie. Tal fulanito me recuerda a mengano lolailo , o tal sonido me recuerda al puchufito de marras. En plan Proust y sus recuerdos a través de un simple sorbo de té, por ponernos culturetas; o por decirlo simplón, los rimembers y yo estamos juntos pero no revueltos.
Peeero hay un rimember en este blog que se va a convertir en un clásico de los otoños… al menos mientras haya anuncios de Ferrero Rocher y mientras este blog siga pasando estaciones. El pasado año publiqué este post, Bombolandia a la romana, parodiando el hecho de que cierto anuncio de la gama de bombones usara el soniquete de la película Gladiator… y se nota que lo han vuelto a pasar por la televisión en las visitas recibidas, y en que ese post vuelve a estar en la lista de los más vistos.
Un rimember un poco frívolo, aunque en el fondo bastante petticotero, pues como diría Tony Holden, el secreto de los rimembers (y con esta vez ya he desgastado la palabra para todo el año) estriba en no dejarse llevar por sus tentáculos emocionales. En realidad no se si lo diría o no, pero como me ha quedado bastante ilustrado ahí lo dejo :P
Y colorín colorado, con rimemberings o sin ellos, ¡buena semana!




En concreto, no pedimos que se nos diga que es blanquinegro. No. Queremos si saber si, para vosotros, sería un gato negro con manchas blancas… o un gato blanco con manchas negras.


