Decía Léon Bloy lo siguiente:
Deberíamos poder escribir con gritos, anotar, como si fuera música, los clamores del alma.
Una pena que no existieran los blogs entre 1846 y 1917, porque estoy convencida de que les hubiera sacado partido como pocos. Con un par de buenos teclazos se hubiera desahogado de lo lindo, aunque “Le Désespéré”, su primera novela, de corte autobiográfico, es una lectura temperamental en el que se destaca la profunda coherencia de su pensamiento.
Bloy creía firmemente que el hombre, en su pena y desesperación, se redime gracias a la conexión con el Absoluto, obteniendo el conocimiento del lenguaje secreto del Universo. Graham Greene no dudó en afirmar que admiraba su “indestructible honesty and self-knowledge”, basando su novela The End of the affair en una de las frases más poéticas de este autor:
“Man has places in his heart which do not yet exist, and into them enters suffering in order that they may have existence.”
Probablemente Bloy leyó alguna vez a Esquilo, que en una de sus obras dijo: “Aquel que aprende debe sufrir. E incluso en nuestro sueño, el dolor que no puede olvidar cae, gota a gota, sobre el corazón y en nuestra propia desesperación, y en contra de nuestra voluntad, llega la sabiduría hasta nosotros por la terrible gracia de Dios”. (Agamenón, La Orestíada)
O como me enseñaron en clase, el pathei mathos, el conocimiento a través del sufrimiento (Casandra lo sabía bien)
El mismo Bloy recuerda la siguiente anécdota como uno de los momentos que más le inspiraron para el camino que seguiría literariamente hablando:
Un día, sentado en la terraza de un café con el poeta Villiers de l’Isle-Adam, vio como un hombre le decía a éste, paternalmente, “Hola compañero, ¿Sigues siendo tan poeta, amante de la belleza, soñando despierto? A lo que Villiers respondió maliciosamente, “Y tú, compañero, ¿siempre siguiendo tu espiral hacia abajo?”.
Como veis, es una figura muy apropiada para estos días Culturetas, y su lectura le puede dar a uno dos cosas: o un buen dolor de cabeza, o unas cuantas cosas en la que pensar.
¡Hasta el viernes, pettis!

Creo que a mi me daría lo primero… xDD
Besitos!!!
La verdad es que para leer estas cosas hay que tener la mente muy abierta y predispuesta, y jamia las cabezas en estos tiempos no están muy por la labor.
No se si he entendido bien, pero puede ser q lo q quieren decir es que si conoces la raíz del dolor, se sufre menos??… ayss es q me he liao. De una forma u otra, a nadie nos gusta sufrir!!.
Besetes astillera!.
pues a mí me dió que pensar…será que soy muy sufrida yo XD
en serio, creo en la positividad del dolor, siempre que no nos dejemos llevar sin remedio y sin ‘posibilidad’ de salida de él.
un besazo mi niña!!
muuuak!
A mí me da qué pensar… pero también porque no lo entiendo del todo!! Jajaja!!
Ya sabes que yo, como que muy cultureta no soy (tengo que reconocerlo).
Un besoteee
Querida Tracy Lord-
Me he puesto a pensar.
¡Temblar…! ¡Temblar!
Estoy de acuerdo- “El conocimiento a través del sufrimiento…”
O mejor, no sufrir y tener menos conocimiento…
Estoy hecha un lío.
Te quiero- Yaya LU.
Ipod, ¿te paso unas aspirinas? Jajajaja. La verdad es que Bloy es muy espeso… ideal para estos días de culturetismo repelente!! Jajaja. Un beso.
Sandrita, aquí llego yo a desliar la madeja! Lo que decía Bloy (lo que decía Esquilo también, en resumen) es que a veces no sabemos lo que podemos llegar a sentir hasta que sufrimos por alguna causa; es decir, que hay acontecimientos que nos enseñan lo más alegre de nosotros, y otros que nos enseñan lo más doloroso. Una forma de conocimiento como otra cualquiera! Un besote.
Mary, le hubieras caído al Sr. Bloy de una manera maravillosísima!! Todo tiene su lado bueno, ¿verdad? Muaka!
Cooly, ya te apañas tú de maravilla sin culturetismos de estos ;) Besos!
Yaya Lu, nada, nada, no te lies, que ya se liaba Bloy solito… y bien que lo hacía! Un beso.