Como fieras

Me até las zapatillas más fuertemente mientras miraba el panorama que se extendía ante mi. Comparadas con la T-4, la cual adoro, las T-1, T-2 y T-3 del Barajas Airport me inspiran poca simpatía. Recién salida del metro, rodeada de gente pa’acá , pa’allá, tenía que desgastar suela para llegar a la zona de salidas de la T-1, que no está precisamente cerca cuando hace calor y no estás en la T-4. Como bien imaginaréis, la cuestión es protestar, que aún es gratis :P

Mochila al hombro empecé a patear los azulejos, ojo avizor a los trolleys y a las maletas transportadas por supuestos seres humanos. Digo supuestos porque en un aeropuerto la gente se transforma y se convierte en entes incivilizados, deseosos de ser el primero, el primero, el primero y el primero. Y para ello hay que ser como Atila y los hunos en versión 300: esas prisas, que son muy malas compañeras.

A lo que iba: que estaba yo alerta, excesivamente alerta, a trolleys y maletas. Desde el incidente de la bici y la esquina no las tengo todas conmigo, y solo pensar que podía ser arrollada por un trolley y empotrada contra una maleta gigantesca Samsonite destino Tomboctú me daba muy mal cuerpo.

El caso es que tras 25 minutos trotando puedo presentar las siguientes estadísticas: esquivé 10 niños recién salidos de la selva del Amazonas; recibí 5 críticas de tiernos ancianos que consideraban que mi estampa trotando cual fugata no era muy halagüeña; me esmorré contra una Samsonite, sí, pero sin daños y con la diferencia de que esa iba a la T-2 y no a Tomboctú; esquivé 15 trolleys asesinos (no exagero, yo los atraigo xD); salté por encima de 4 maletas dispuestas estratégicamente en lugares de paso y finalmente me planté en el control de seguridad sin haber podido pisar ni una cinta transportadora (estaban todas colapsadas con maletas y entes incivilizados)

Ya en el control, observé estoicamente cómo se me colaron 6 que pasaban por ahí, pero me no me inmuté: sus afanes se estrellaron cuando empezaron todos a pitar como descosidos en el control. Cosas que tiene el no usar bandejas. Planté mi mochila en el túnel de rayos X, charlé amigablemente con la guarda de seguridad, y me encaminé a la C-34 a pasito corto, pues la cola llegaba a Moscú y tampoco era plan de agotarme antes de tiempo.

E hice bien, como buena Petticotera, porque en cuanto se movió la cosa y nos empaquetaron en un bus destino “el avión”, mi ojo experto identificó posibles problemas:

1)  RyanAir te deja que escojas tu asiento: iban a salir todos escopetados. 2) Las restricciones de equipaje de mano no cuentan en la práctica, verás tú la que se va a liar en los “compartimentos superiores” 3) Avistada una señora con ataque de curiosidad nervioso y ganas de ser la primerísima 4) Dicha señora me estaba poniendo delante su bolsa de viaje para que no pudiera salir antes que ella, aunque sería lo más lógico y 5) acaban de abrir las puertas y esto parecen las rebajas en Harrod’s.

Si algo aprendí en la facultad y en el metro, fue a colarme discretamente. Es un arte que has de practicar con paciencia. con invisibilidad y con modestia, aparte de no hacerlo mucho para no destacar excesivamente y conservar algo de integridad moral. Pero, visto lo visto, me guardé mis escrúpulos de buena ciudadana -que son muchos, la educación un día acabará conmigo :P-, me puse mi sonrisa de diplomática de la ONU y con un par de maniobras me planté en lo alto de la escalera cual Sarkozy dominando el Mediterráneo. Delante mío, el asiento; detrás mío, la marabunda padre.

Y para terminar, aquello parecía el zoológico; la neurasténica del bus acabó a mi lado y no paraba de fisgar; el otro compañero de asiento, un chaval reservado y tranquilo, no dejó de mirarla con cara asesina durante el vuelo, diciéndome en murmullos “qué mujer más repelente” (bis); los azafatos no pararon de recolocar maletas y bolsas a ver si se cerraban las compuertas; y cuando la gente finalmente se sentó llegó el éxtasis: ¡salimos tarde! Woaaa.

PD: aunque no lo creáis, me encantan estas cosas, y siempre me asombro de ver cómo con cada nuevo desplazamiento aumentan mis oportunidades de ver qué tiernos somos los humanos en la lucha por el transporte :P ¡Viva la globalidad!

4 Respuestas a “Como fieras”


  1. 1 acoolgirl 15/07/2008 a las 7:45 PM

    Jajajaaa!!! La verdad es que nunca he pasado por algo asi en un aeropuerto… pero en los autobuses de linea (aqui no hay metro) si… y es tal y como lo describes… la gente es capaz de todo por un asiento!!! xDD

    Un besooo y muchas gracias por pasarte por mi blog. Nos leemos!!!

  2. 2 iPodGirl 16/07/2008 a las 1:19 PM

    joe… mis visitas a Barajas siempre han sido tranquilas y aburridas… y habiéndote leído creo que prefiero que sigan siendo así jejeje
    Volviste con tu título en la mano, no? ;)
    Besitos!

  3. 3 Tracy Lord 16/07/2008 a las 8:16 PM

    Es que yo no sé como me las arreglo, Ipod y Cool, no lo sé. Yo creo que viene en los genes, porque cuando he ido con la familia ha sido ya un show de la repanocha. Debe ser que lo “llamamos”, pues mi abueliña suporta la teoría de que cada uno estamos hechos para protagonizar ciertas cosas. xD
    Ipod, el título volvió en mi mano, y de hecho se lo enseñé a un guarda que quiso ver que llevaba en la mano enrollado xD Muy majo, que me felicitó y les dijo a sus compañeros que era toda una señorita licenciada (Qué mejillas más coloradas se me pusieron xD)
    Y Cool, el autobús… ¡qué peligro! Ni que regalaran los asientos gratis…
    ¡Nos leemos!

  4. 4 Homotecno 19/07/2008 a las 4:16 AM

    Leyendo los comentarios me ha venido a la cabeza una situación que me ocurrió en Madrid. Estaba yo en un autobús público cuando estábamos llegando a mi parada. En ese momento me suelto de la barra de agarre para echar mano a la maleta, y al conductor le da por pegar un frenazo. Empecé a pegar zancadas agitando las manos en el aire y me faltó un pelo para estamparme contra el cristal que tenía detrás el conductor. Pero un pelo.

    Después de eso me partí de risa, pero el hostiazo podría haber sido digno de verse!


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