Va Tracy por la calle y de repente se siente un poco más alta. ¡Qué sensación! ¿Pero por qué se siente más alta? Observemos.
Tracy gira la cabeza para un lado, para otro… nada que lo justifique. Pero de repente, chica lista, se la ocurre mirar hacia abajo, allí donde la acera deja espacio a la calzada.
¡He ahí la razón!
Un deportivo de los que van ¡a ras! del suelo. Bajito, bajito, tan bajito que al lado del todoterreno de detrás parece una cosiiiiiita. Mientras Tracy lo observa se percata de que el conductor va a entrar en su propiedad. Y la muchacha reflexiona,
reflexiona que no le ve el sentido a tener que hacer una genuflexión cada vez que te subes a coche. ¿No se supone que el coche está para servirte, y no para servirle tú a él?



