En 1871 y 1873 nacieron dos hermanos en Utrera (Sevilla). Serafín era abierto, expansivo, locuaz; Joaquín era un tanto hermético, silencioso e introvertido. Pero algo tenían en común los hermanos Álvarez Quintero, y es que, cada cual a su modo, les sobraba ingenio.
Ambos se hicieron conocidos gracias a su teatro, fácilmente reconocible, en el que el drama y la comedia se entretejían con tanta fuerza que a veces uno no sabía en la representación si lloraba de la risa o de la pena. Paradójicamente, era Serafín el extrovertido el que tendía a escribir con más pena; era Joaquín, desde su caparazón, el que incorporaba las burlas al texto.
No faltan en su obra personajes reconocibles fácilmente, como por ejemplo Cinta en Cancionera:
¡Ay, niña, ésas son locuras/ con que er demonio te engaña!/ Cuando te quedas a oscuras,/ ¿cómo ves quién te acompaña?
Pero creo que ya es hora de que introduzca en este texto a Tono, el gran humorista, pues él, en uno de sus escritos, definió mucho mejor a estos hermanos, con humor y respeto al mismo tiempo. En concreto, en esta Receta para hacer una comedia de los hermanos Serafín y Joaquín Álvarez Quintero, publicada en la revista Gutiérrez en 1928:
<< Cójase una cancela, unos tiestos y unas mecedoras, y contrúyase un patio andaluz. Con estos elementos ya tenemos decorado para los tres actos, cuidando de que en el tercero sea de noche. En el primer acto aparecerá una criada, que no hay inconveniente en que se llame Rocío, acabando de limpiar el polvo que han dejado los tramoyistas. Dentro sonará una copla, comparando unas flores, que tampoco hay inconveniente en que sean las rosas, con un querer. Después se oirá un pregón de claveles y entrará en escena un actor, con un cordobés, que todos dirán que es muy bruto, y se llamará Paco “El Cerrojo”, y dirá algo así: ¿Ze pué pazá a este jardín? La criada puede contestar: ¿Y por qué llama usted a esta casa jardín? Y contestará el otro: Porque usted es una rozita temprana. Despúes, con que le anuncien al público que va a llegar el señorito Pepe, el ingeniero de Madrid, ya tenemos el acto primero.
El segundo acto puede ser parecido, pero ya habrá llegado el señorito Pepe, y habrá dicho que aquel pueblo (que no hay inconveniente en que se llame Arenales de los Ríos) es una porquería y que todas las señoritas son unas cursis. En este acto, una solterona, que habla mucho y se mete en todo, le dirá al ingeniero que él se enamorará en este pueblo; él insistirá en que no, pero el público tendrá la sospecha de que se va a enamorar de María del Carmen, porque para eso es la primera actriz de la compañía. Habrá un desfile de señoritas, que, con el pretexto de que se les olvidó algo o a pedir una peineta, entrarán en escena para ver al ingeniero, y dirán que es muy guapo.
En el tercer acto, como ya se ha dicho, es de noche. El ingeniero y Mari Carmen están sentados en las mecedoras. El resto de la compañía procurará no salir a escena para molestarlos lo menos posible. Habrá un silencio; después ella dirá algo así: “Al querer le pregunté/ si el cariño es verdadero,/ y el querer me contestó/ que quiere lo que yo quiero”.
Él, entonces, dirá que la copla es muy bonita, y hará comparaciones entre la copla y su cariño; le dirá que le mire a los ojos y la llamará chiquilla. Entonces se pondrán los dos muy contentos y saldrá toda la compañía, que estaba tomando café en su cuarto. Él dirá que aquel pueblo es mucho mejor que Nueva York y que las chicas son mucho más guapas que en Hollywood, y se adelantará a las candilejas para decir al público que, si le ha gustado, que aplauda.>>
Y es que para qué nos vamos a engañar, si alguien sabía tirar de la tradición para crear una buena obra de teatro, éstos eran los Á.Quintero. Y si alguien sabía como dar tres vueltas a la realidad, ese era Tono. Por cierto que el monumento a los hermanos en El Retiro de Madrid era uno de mis sitios favoritos para irme con el termo y mis apuntes a estudiar si hacía bueno; podéis ver a cuál me refiero aquí y aquí.
Como ya es costumbre, ¡pasad buen finde! Nos vemos el lunes ^^